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martes, 22 de julio de 2014

Alma

-¡Te callás Alfredo! Shhh-
Lo dejé salir, a las seis de la mañana ningún  perro ladrando es bien recibido.
Alfredo tiende a acompañarme a tomar el tren, no me gusta que lo haga pero yo lo dejo. Desde que me lo tomo hasta que vuelvo a casa es el único momento en el que estamos separados sino todo el tiempo me sigue, en realidad siempre me acompañó, dicen que nacimos el mismo día la verdad que no me acuerdo, pero nadie se acuerda del día que nació aunque yo leí en un libro de psicología creo que uno no recuerda cuando nace porque es retraumático y medio que uno suprime el trauma o algo así. Las hojas del otoño crujen adelante mío, Alfredo las hace crujir, mañana tendría que comprarle comida porque se le está por acabar, comió mucho este mes o tal vez le serví de más que se yo.
-Bueno Alfredo chau- Lo acaricio y le doy un beso lleno de pelos para que no me extrañe.
El tren es como el infierno o al menos así me lo imagino, un vagón chiquito lleno de gente y todavía faltan estaciones para que suban más pasajeros y gatos, gatos ¡Uffff! Ayer soñé que perseguía uno, y tanto tiempo con Alfredo algo me iba a pegar seguro.
Tengo que caminar un huevo.
Hoy se quedó en la estación y no se fue a casa directamente como sabe hacer buscando la cucha para dormir supongo.
Siento que gritan. Siento una bocina. Siento un golpe.
Siento como si fuera una bolsa de huesos.
Me cuesta respirar. Muevo los ojos.
Los cierro, los abro, veo sangre y gente que se acerca y mi mano y la calle cerca de mi cara.
Cierro los ojos, los abro, veo sangre y un tipo que se acerca, y mi hocico en el asfalto.
La bocinas.
Los aullidos.
Cierro los ojos, no los vuelvo a abrir.

Y te das cuenta que sos mortal

Amanezco al mediodía
la baba se me pendulea en la comisura
pendulearse no se si existe, es ficticio
ficticio como el perfume
,parecido a algo que existe,
que me regalo mi vieja
vivo el día
duermo el día
es de noche
es de cansancio
es de espera
es de quedarse
es de ser
es de no salir a buscar nada
nada mi mano desnuda
en la olla de agua fria
arrancado la polenta en remojo
relamiemdo las ampollas
las
úlceras
de
mi
boca.

martes, 1 de julio de 2014

El de al lado

Salto las baldosas de dos en dos, atrás las
voces se sienten, pero yo no las escucho, las
ruedas del carrito se quejan y hacen
brrrrrrrrbrrrrrrbrrrrrrr, doblo en la esquina,
camino despacio con cuidado y en silencio no vaya a ser que me pise la sombra, o que
me tropieze con ella. Alguien me puso el sol
atrás.

jueves, 12 de junio de 2014

Chicle


Ahí vas
como de fantasía
perfumame a chicle de fruta
teñime el cielo de rosado
rosado chicle
rosado boca
boca que babea
que es túnel
que infla un globo
un globo de chicle
que explota como mi cabeza
que se deforma
que se mastica
sabor tutti frutti
sabor inventado
todo mezclado
todo mezclado.

martes, 13 de mayo de 2014

Los participantes

Los cachetes se le hichaban, una curva debajo de su nariz los inflaban. Corrompía a la plaza entera, tan gris, tan cemento. Las palabras con edulcorante viajaban por el teléfono. Ella se enroscaba el pelo en el dedo, se escapaba del mundo. Se había convertido en una voz que flotaba. Como me gustaría ser el que está del otro lado pensé.
El viento la despeinó.
-Te amo gordo- le dijo al aparatito que sostenía en la mano.
-Yo también- le murmuré al micrófono de mi celular.

martes, 6 de mayo de 2014

La niebla

Las nubes tapiaban el cielo. Bajé del colectivo todo apretado y caminé. Izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha. Tenía que rendir un recuperatorio; si un recuperatorio porque había reprobado. Nunca reprobé en mi vida y no sabía porque, bueno en realidad si sabía pero trataba de que no me importara. Izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha. La humedad ingresaba en mi nariz, había niebla, faltaban gotas, pero ya llegaban. Izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha. Iba por la tercer cuadra, faltaban dos. Tendría que haber hablado antes y no haberme mandado así como así, soy un pelotudo. En la poética de Aristóteles... Había interferencias en mi cabeza, como dos radios sintonizadas al mismo tiempo, las dos hablaban, las dos decían.
Falta una cuadra para rendir.
Una mujer saluda a un otro que está en la vereda de en frente, la niebla se abalanza sobre la mujer, ella grita, ella cae en forma de muerte. Todos gritan y yo con la mirada entumecida y las piernas clavadas pienso. Hay un arte que se vale solo de palabras y no tiene nombre...

jueves, 1 de mayo de 2014

Onomatopeya

Toco con el dedo justo ahí
en la columna que sostiene a la cabeza
-tengo un grito atascado-
se sienten las patitas de araña
que pinchan, y pinchan
y pinchan, y pinchan
pinchan cada vez que tantean
el suelo de mi garganta
la masa negra burbujea y se hace notar
patalea, palpita
se disfraza de fantasma
tengo un grito atascado
tengo un grito y va a nacer.