Salto las baldosas de dos en dos, atrás las
voces se sienten, pero yo no las escucho, las
ruedas del carrito se quejan y hacen
brrrrrrrrbrrrrrrbrrrrrrr, doblo en la esquina,
camino despacio con cuidado y en silencio no vaya a ser que me pise la sombra, o que
me tropieze con ella. Alguien me puso el sol
atrás.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
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martes, 1 de julio de 2014
El de al lado
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