El mundo sigue girando como si no le importara que Niépce está dando su primer beso. Por consiguiente el tiempo sigue pasando y Niépce se da cuenta de esto,
lo cual es suficiente motivo para que comience a odiar la rotación de la tierra.
Se ha propuesto abolir el movimiento de rotación y así frenar el tiempo. Pero se da cuenta que no es suficiente así que ignora los relojes, les miente, les paga poco para que
hagan huelga, pero no da resultado.
Los amaneceres y los anocheceres dan vueltas
como en una calesita sin dueño.
Niépce odia el tiempo que pasa, les transmite su frustración a los hermanos Chevalier y estos, a cambio de que los dejen dormir después de 2 días escuchando las quejas del desdichado joven le inventan la cámara de fotos.
Los años aún llegan y hacen fila.
Niépce no está muy conforme con esto de la
cámara pero ya está viejo y sin fuerzas y sin ganas de seguir, parece que el tiempo se está vengando.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
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sábado, 20 de abril de 2013
Las fotos
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