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jueves, 8 de enero de 2015

Corredores de bolsa de la gramática

Querida Elenita:
Si, querida. Han pasado doce horas desde que me
llegó su última carta He pensado mucho. Ya
llevamos un mes con esta relación a distancia,
que la verdad no se si es una relación pero usted
sabe la necesidad que tengo de ponerle nombre a
todo, es por eso que he decidido avanzar no sin
antes darle a conocer algunos mensajes que
estaban más allá de lo que usted me ha escrito y
que decifré y me dan pie a ir adelante en esta
jugada arriesgada y necesaria a la vez, antes de
que nos terminemos haciendo mal.
Mire.
La útima carta que recibí decía "Un beso,
Elenita." Así con punto, como queriendo cerrar
algo que todavía no empieza. Elenita usted no es
de poner puntos, usted es más de mayúsculas y
sangrías. Lo otro. En las líneas que me cuenta
sobre las noches sin estrellas por las luces de la
ciudad en donde está, se nota una inclinación
hacia la derecha ¿Estaba usted apurada Elenita?
¿Acaso yo le hago que su letra se incline a la
derecha? En todas las cartas que me envió, la
última oración termina en puntos suspensivos.
Como agregando suspenso. Mire Elenita por mi
las cartas podrían ser infinitas y así y todo
tendría miedo de que tengan final, el suspenso
dejeselo para las películas.
Cuando usted escribe entre comillas citas de
autores no sabe la tranquildad que siente mi
alma al saber que usted es alguien que no roba,
ni los pensmientos de otros ni sus palabras. A lo
sumo las pide prestadas. Cuando escribe
Geronimo lo hace con mayúscula, no asi juan, luis
o santiago. No importa Elenita, Geronimo es de su
pasado, y yo no soy inseguro, asi que no le tengo
miedo a ese tal Geronimo, que por algo ya no
está. Nunca escribió azul en ninguna carta pero si
"color del cielo" Usted me tiene Elenita y lo sabe.
Bueno. Le invito un helado de cereza y espero un
ósculo suyo cuando vuelva.
Un beso, siempre de usted.

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