Mamá me llevó a comprar ropa aunque yo no quería. Eso es otro poder que tienen las mamás. A Fede le tocó la semana pasada. Me gusta tener ropa nueva pero damos muchas vueltas y empezamos a ver y a probarme trajes porque es el casamiento de Lalo mi tío y vamos primero a un lugar y yo sé que vamos a volver ahí, mamá sabe que vamos a volver, el señor que nos atiende tambien lo sabe, la paloma por la cara de sospechar lo sabe pero mamá promete que va a volver que estamos viendo solamente pero yo vi y me probé y nos vamos y así una y otra y otra y otra y otra vez como mil años caminamos para volver al principio y llevarnos el traje que me probé. A veces me dicen que no me meta o que no escuche porque son cosas de grandes. Bueno buscar trajes y caminar mucho para volver al principio es cosa de grandes parece. Creo que hay cosas de chicos pero no las podemos decir alto porque las cosas de grandes son así, más grandes y mientras más grande más importante, que se yo. Una vez fui a la casa de Mati y la mamá no lo dejó entrar a Fede porque no lo conocía, las cosas de chicos tendrían que estar escritas en un libro para cuando no lo dejen jugar uno saca el libro y muestra y dice -Mire acá dice que puedo jugar, es cosa de chicos, no lo va a entender-. Cuando ibamos como por el lugar quinientos pasamos por una juguetería y no había juguetes, había mochilas, cuadernos y reglas. Me puse un poco triste. Y si las cosas de chicos estuvieran en un libro podría haber entrado y decirle al señor que atiende -Mire acá dice que si es una juguetería no puede poner cosas de la escuela, si puede vender lápices de colores y plastilinas pero reglas no, son cosas de chicos, no lo va a entender-. Si las cosas de chicos estuvieran en un libro podría decirle a mamá -Mirá acá dice que no más de tres lugares donde venden ropa por mes, son cosas de chicos no lo vas a entender-.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
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sábado, 31 de enero de 2015
domingo, 18 de enero de 2015
Frente a la abuela no.
Hoy es 15 y mi abuelo hubiera cumplido años. Mi mamá me dijo que no lo diga frente a la abuela.
Parece que hay malas palabras que todavía no me sé.
martes, 13 de enero de 2015
Luser
Fede perdió un diente. Nadie nos enseña a
perder, yo ya he perdido varias veces y varias
cosas, pero creo que no me había dado cuenta
hasta que Fede me preguntó como hacía para
perder y no ponerme triste. Yo perdí un lápiz
morado sin usar, un soldadito con el piecito
doblado, un billete de diez pesos que es como
muchos chicles que te pueden empachar, perdí
un gato, perdí una polera que menos mal que la perdí porque me picaba, una vez me perdí
aunque yo no me había dado cuenta que estaba perdido, es más nunca sé muy bien cuando estoy encontrado y cuando estoy perdido, y mi mamá me encontró ella lloraba yo no entendía nada, una vez perdí un partido pero yo no era el arquero así que no me importó, debe ser feo ir por la vida siendo un arquero y que tener que atajar goles y culpas, que se yo. Fede está mal se le nota en la cara, llora muy poco Fede, es más de perderse con los ojos en la nada y en silencio cuando está triste. Yo le dije que no se ponga triste y le pegué en la nariz, le dolió porque salió un poco de sangre, le dije que el ratón Perez lo iba a visitar, el me contestó que su risa con los
dientes completos cuesta más que dos pesos. Y
tiene razón pero las cosas se pierden y a veces ni una mamá las puede encontrar.
jueves, 8 de enero de 2015
Corredores de bolsa de la gramática
Querida Elenita:
Si, querida. Han pasado doce horas desde que me
llegó su última carta He pensado mucho. Ya
llevamos un mes con esta relación a distancia,
que la verdad no se si es una relación pero usted
sabe la necesidad que tengo de ponerle nombre a
todo, es por eso que he decidido avanzar no sin
antes darle a conocer algunos mensajes que
estaban más allá de lo que usted me ha escrito y
que decifré y me dan pie a ir adelante en esta
jugada arriesgada y necesaria a la vez, antes de
que nos terminemos haciendo mal.
Mire.
La útima carta que recibí decía "Un beso,
Elenita." Así con punto, como queriendo cerrar
algo que todavía no empieza. Elenita usted no es
de poner puntos, usted es más de mayúsculas y
sangrías. Lo otro. En las líneas que me cuenta
sobre las noches sin estrellas por las luces de la
ciudad en donde está, se nota una inclinación
hacia la derecha ¿Estaba usted apurada Elenita?
¿Acaso yo le hago que su letra se incline a la
derecha? En todas las cartas que me envió, la
última oración termina en puntos suspensivos.
Como agregando suspenso. Mire Elenita por mi
las cartas podrían ser infinitas y así y todo
tendría miedo de que tengan final, el suspenso
dejeselo para las películas.
Cuando usted escribe entre comillas citas de
autores no sabe la tranquildad que siente mi
alma al saber que usted es alguien que no roba,
ni los pensmientos de otros ni sus palabras. A lo
sumo las pide prestadas. Cuando escribe
Geronimo lo hace con mayúscula, no asi juan, luis
o santiago. No importa Elenita, Geronimo es de su
pasado, y yo no soy inseguro, asi que no le tengo
miedo a ese tal Geronimo, que por algo ya no
está. Nunca escribió azul en ninguna carta pero si
"color del cielo" Usted me tiene Elenita y lo sabe.
Bueno. Le invito un helado de cereza y espero un
ósculo suyo cuando vuelva.
Un beso, siempre de usted.