-¡Te callás Alfredo! Shhh-
Lo dejé salir, a las seis de la mañana ningún perro ladrando es bien recibido.
Alfredo tiende a acompañarme a tomar el tren, no me gusta que lo haga pero yo lo dejo. Desde que me lo tomo hasta que vuelvo a casa es el único momento en el que estamos separados sino todo el tiempo me sigue, en realidad siempre me acompañó, dicen que nacimos el mismo día la verdad que no me acuerdo, pero nadie se acuerda del día que nació aunque yo leí en un libro de psicología creo que uno no recuerda cuando nace porque es retraumático y medio que uno suprime el trauma o algo así. Las hojas del otoño crujen adelante mío, Alfredo las hace crujir, mañana tendría que comprarle comida porque se le está por acabar, comió mucho este mes o tal vez le serví de más que se yo.
-Bueno Alfredo chau- Lo acaricio y le doy un beso lleno de pelos para que no me extrañe.
El tren es como el infierno o al menos así me lo imagino, un vagón chiquito lleno de gente y todavía faltan estaciones para que suban más pasajeros y gatos, gatos ¡Uffff! Ayer soñé que perseguía uno, y tanto tiempo con Alfredo algo me iba a pegar seguro.
Tengo que caminar un huevo.
Hoy se quedó en la estación y no se fue a casa directamente como sabe hacer buscando la cucha para dormir supongo.
Siento que gritan. Siento una bocina. Siento un golpe.
Siento como si fuera una bolsa de huesos.
Me cuesta respirar. Muevo los ojos.
Los cierro, los abro, veo sangre y gente que se acerca y mi mano y la calle cerca de mi cara.
Cierro los ojos, los abro, veo sangre y un tipo que se acerca, y mi hocico en el asfalto.
La bocinas.
Los aullidos.
Cierro los ojos, no los vuelvo a abrir.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
Entradas populares
martes, 22 de julio de 2014
Alma
Y te das cuenta que sos mortal
Amanezco al mediodía
la baba se me pendulea en la comisura
pendulearse no se si existe, es ficticio
ficticio como el perfume
,parecido a algo que existe,
que me regalo mi vieja
vivo el día
duermo el día
es de noche
es de cansancio
es de espera
es de quedarse
es de ser
es de no salir a buscar nada
nada mi mano desnuda
en la olla de agua fria
arrancado la polenta en remojo
relamiemdo las ampollas
las
úlceras
de
mi
boca.
martes, 1 de julio de 2014
El de al lado
Salto las baldosas de dos en dos, atrás las
voces se sienten, pero yo no las escucho, las
ruedas del carrito se quejan y hacen
brrrrrrrrbrrrrrrbrrrrrrr, doblo en la esquina,
camino despacio con cuidado y en silencio no vaya a ser que me pise la sombra, o que
me tropieze con ella. Alguien me puso el sol
atrás.