Empezó de un día para el otro, más precisamente una noche. Yo dormía como de costumbre, eso mismo, yo "dormía" tiempo pasado. Mi oído se sensibilizó parece, entonces empezé a sentir como un llanto, los quejidos, el jadeo, el sonido a llanto muy cerca de mi oreja que provenia de alguien que no estaba a mi lado, al abrir los ojos el llanto paró. En ese momento no le dí importancia. Traté de recobrar ese sueño que me habían quitado, cerré los ojos, el llanto con lagrimas y mocos volvió a sonar. No pude pegar un ojo en toda la noche porque si lo hacia me lloraban en la oreja. Vivo solo, digo esto para que la inquietud se agrande, solamente para eso.
Mi falta de sueño ya es evidente, sobre la mesa descansa un termo de café que se desvanece como agua. Mis dedos marcan el compás de una sinfónia rapidísima, mi mal humor lo reciben hasta los muebles, estoy irritado y cansado. Ya no hablo, solo bostezo. Pero es que cierro los ojos y esos ojos me lloran en la oreja. Llámenme loco pero hasta he sentido como las lagrimas me caen en la cara. Yo no puedo vivir así, entre los quilombos terrenales que tengo, también me tengo que preocupar por un espiritu que llora cuando trato de dormir.
Una vez prendí el ventilador de techo en la velocidad más rápida, me acosté y me puse a mirarlo ya que el ventilador está justo sobre la cama y me imaginaba como el ventilador se me caía en medio de la cabeza y el llanto no se escuchaba más, me acuerdo que se me escapó una sonrisa.
Ahora me tengo que volver a casa porque del trabajo me han devuelto para que "descanse". Me subo al bondi, trato de dormirme en el asiento, pero el llanto también suena acá. Sube un niño con los huesos marcados repartiendo tarjetitas para dejar de tener los huesos marcados, recibo una, viene con un papelito abrochado. Dice "Soy sordo...". El niño viene buscando su propina, poseído por la desesperación lo tomo al niño de los hombros y le pregunto a los gritos -¡¿Cómo hiciste para ser sordo?!-. El niño niega con la cabeza, indicandome que no me escucha, que no entiende que carajo le estoy diciendo, pero si entiende que estoy desesperado porque me seca una lágrima que se me escapa y me dá palmaditas en la espalda porque le doy pena.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
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sábado, 22 de febrero de 2014
Las tarjetitas
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