"Alberto me debe dos pesos" no es una gran revelación ni un principio filosófico muy groso que digamos. Pero Alberto me debe dos pesos, bueno no importa, bueno en relidad si porque con esos dos pesos que me debe tengo para la mitad del pasaje del bondi.
Mi cabeza es de hacer estos comentarios mentales cuando voy en el colectivo, más que nada lo hago para matar el tiempo que hay del centro a mi casa.
Hoy no me lavé los dientes, con razón Juan no me miraba de frente.
Me gustan mis comentarios mentales e ir mirando por la ventanilla, más me gusta imaginarme que mis comentarios son los subtítulos de una película en la que se ve como yo miro la ventanilla del bondi y el señor que traduce los subtítulos es un chino mal pagado y traduce todo mal a propósito.
Todo se ve muy común, muy en orden, todo se ve muy día lunes por la ventanilla, hasta que en la parada de colectivos la veo y la sigo con la mirada. El bondi frena de golpe y la monotonía del lunes también. Está ahí la flaca, tan hipie con su abrigo tejido de lana y su boina y su pelo ondulado que debe tener olor rico como a manzana y sus lentes y su collar de botones, tan linda y tan vegana y tan estereotipo.
Y si no le gustan los tipos que piensan en los estereotipos?
Mejor miro para otro lado y disimulo, es linda, la verdad que es muy linda la flaca, que importan los dos pesos que me debe Alberto en este mundo capitalista, y mi aliento es mejor natural antes que mi boca esté llena de químicos que le ponen las multinacionales al dentífrico y pobre chino mal pagado que tiene que andar subtitulando mi película, pobre chino. El bondi vuelve a ponerse en marcha, y la flaca se aleja y se hace chiquita en el horizonte y se pierde cuando doblamos.
Alberto me debe dos pesos.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
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Llame ya
Estaba podrido.
La cosa estaba dificil, así que prendió la tele, hizo zapping acompañando con la mirada estupida y boba reflejada en la pantalla de tubos catódicos, se detuvo en el partido de un equipo que ni Dios conoce y permaneció ahí mirando el resultado del juego, las probabilidades de remontar el 9-0 del equipo con nombre de pronunciación rusa pero siguió de largo en un mar de canales de tv paga que él no necesitaba en ese momento.
Luego se detuvo en un documental que mostraba como se podía curar el cáncer y como hacer el mundo más feliz y otras cosas que no valen la pena nombrar pero a él no le interesaba la ciencia y menos la felicidad así que continuó con el zapping, paró en un pelicula alemana, donde se hablaba alemán y los subtítulos nunca aparecieron, estaba podrido de estar podrido así que dejó la pelicula porque hasta las ganas de apretar un botón se le habian ido, los alemanes sin subtítulos se fueron a un corte, avances de pogramación, un tipo lindo conquistando doncellas mientras se bañaba en antitranspirante, una incitación a la hipocondría para madres sobreprotectoras, nada nuevo, hasta que en medio de la publicidad de una cosa que escupia pintura de forma elegante una voz con tono español dijo -llama ya, las existencias son limitadas-...
Un click hizo.
Nunca se había puesto a pensar que tan efímera era su vida, que tenía fecha de vencimiento, se acercó a la ventana y repitió -llama ya, las existencias son limitadas- y ahora cae desde el sexto piso sabiendo que esto no lo cubre la garantía.