Mamá me besa la frente y dice que tengo fiebre, como si su boca fuera un termónetro. Los termónetros son unos palitos que si un grande los ve dice si hay fiebre ni idea como hacen, yo rompí uno cuando lo acerqué a la tetera, se explotó todo. Es horrible tener fiebre porque hay que estar en cama y tenés calor y si es verano tenés calor dos veces. Por eso me ponen una toallita mojada en la cabeza y se siente lindo, dos segundos y después se pasa, una vez Julieta me dio la mano en el recreo y era lo mismo dos segundos que se sentían como una toallita mojada en la frente cuando tenés fiebre. Me siento cansado y quiero dormir todo el día. Que invento más feo la fiebre. Se me ocurrió un cuento de miedo donde un nene tiene fiebre pero está solo, nadie le pone toallitas ni le da el jarabe. A mi asusta imaginar ese cuento. Pobre nene. Hay dos cosas para hacer dormir o mirar el cielo por la ventana y contar los aviones dice mi mamá, hasta ahora conté cero, no es muy divertido ese juego la verdad es como el que se queda más tiempo callado, a los grandes no les tendrian que dar permiso para hacer juegos.
Miro por la ventana y hay una estrella, una sola estrella para mirar ojalá Julieta esté viendo la misma estrella. Me dan el jarabe y me pongo a dormir.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
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sábado, 11 de febrero de 2017
termómetros
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