Hice de una persona un mundo,
no soy Dios.
No
soy
Dios.
Los apocalipsis son más sencillos
de fabricar
en estos días.
Los textos se fugan de los renglones, de los márgenes, de la tapa de atrás de los cuadernos. Se escapan y vienen a parar aquí...
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lunes, 24 de agosto de 2015
Princesa
Uno vive de esperar, tengo un motor que funciona al revés, no me hace andar, me aquieta y la respiración me sale derretida.
Llevo tanto tiempo encerrado que me inventé un idioma de bostezos, unos son para cuando estoy cansado, otros para cuando estoy aburrido, otro para cuando estoy triste y así, un idioma de bostezos. Iba a hacer una
gramática pero empecé a abrir la boca como morsa y no me salió. A veces maquillaba la desesperanza con sueño.
Lo bueno era que no estaba solo, la Polimpoloposa me cuidaba, con su cuello largo y sus dientes finitos. La Polimpoloposa tenía ojos de línea y eran grandes como sandías que come un gigante, así de grandes eran. Su voz telepatica era lo que me daba miedo, no movía la boca
pero le salían palabras y hablaba en futuro perfecto. Ay me acuerdo y me da un escalofrío.
Me afeitaba mirando la ventana, porque hay veces que quiero sentirme lindo, miraba a ver si algo cambiaba, el cielo, el camino, la torre, la enredadera que trepa por la ventana, la Polimpoliposa que me
cuida de algo, un puntito.
¿Un puntito?¿Eh?
Si y se mueve y viene para acá,
Polimpo ataque, dale que se acerca.
La Polimpo abrió las alas grises y la violencia se le fue a los dientes, y... juish. La Polimpo cayó de un bostezo desconocido para mi.
El puntito se bajó de su otro puntito y los pies se le movieron , se acercó,
desde la ventana de la torre vi elpuntito que parecía un hombre, un hombre mujer.
Me mató la Polimpo, ahora venía a matarme, porque si, yo ya estaba acostumbrado a estar con la Polimpo, aunque me diera un poquito de miedo, yo no sabia cuidarme de algo ¡No sabía cuidarme de nada!
Un sonido parecido al que yo hacía cuando caminaba se sentía cerca, pero no era yo, mis pies estaban quietos, la caballero habia llegado hasta el último piso, tiró la puerta de una patada, se sacó el yelmo y con su boquita de corazón rojo me dijo: -Hay que ser bien bestia- y ...
La Polimpoloposa alguna vez tal vez vuelva, tal vez ser la princesa me queda más cómodo. Pero mi caballero de boquita de corazón rojo que a veces sabe a frutilla, tiene la costumbre de mirarme los ojos cuando estamos solos.
Llevo tanto tiempo encerrado que me inventé un idioma de bostezos, unos son para cuando estoy cansado, otros para cuando estoy aburrido, otro para cuando estoy triste y así, un idioma de bostezos. Iba a hacer una
gramática pero empecé a abrir la boca como morsa y no me salió. A veces maquillaba la desesperanza con sueño.
Lo bueno era que no estaba solo, la Polimpoloposa me cuidaba, con su cuello largo y sus dientes finitos. La Polimpoloposa tenía ojos de línea y eran grandes como sandías que come un gigante, así de grandes eran. Su voz telepatica era lo que me daba miedo, no movía la boca
pero le salían palabras y hablaba en futuro perfecto. Ay me acuerdo y me da un escalofrío.
Me afeitaba mirando la ventana, porque hay veces que quiero sentirme lindo, miraba a ver si algo cambiaba, el cielo, el camino, la torre, la enredadera que trepa por la ventana, la Polimpoliposa que me
cuida de algo, un puntito.
¿Un puntito?¿Eh?
Si y se mueve y viene para acá,
Polimpo ataque, dale que se acerca.
La Polimpo abrió las alas grises y la violencia se le fue a los dientes, y... juish. La Polimpo cayó de un bostezo desconocido para mi.
El puntito se bajó de su otro puntito y los pies se le movieron , se acercó,
desde la ventana de la torre vi elpuntito que parecía un hombre, un hombre mujer.
Me mató la Polimpo, ahora venía a matarme, porque si, yo ya estaba acostumbrado a estar con la Polimpo, aunque me diera un poquito de miedo, yo no sabia cuidarme de algo ¡No sabía cuidarme de nada!
Un sonido parecido al que yo hacía cuando caminaba se sentía cerca, pero no era yo, mis pies estaban quietos, la caballero habia llegado hasta el último piso, tiró la puerta de una patada, se sacó el yelmo y con su boquita de corazón rojo me dijo: -Hay que ser bien bestia- y ...
La Polimpoloposa alguna vez tal vez vuelva, tal vez ser la princesa me queda más cómodo. Pero mi caballero de boquita de corazón rojo que a veces sabe a frutilla, tiene la costumbre de mirarme los ojos cuando estamos solos.
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