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martes, 23 de junio de 2015

Citas

Ella tenía un vestido que le llegaba a las rodillas. Y tenía zapatillas, no
las ví asi que no sé si eran rojas, o negras o azules o verdes, pero no las
escuché como zapatos asi que imagino que tenía zapatillas. Los ojos delineados, la boca pintada, los dientes en la boca y sus pupilas en las mías, cuando yo me dejaba. Ahí, en una mesa, estábamos mujer y tortuga, mujer y caracol, mujer y tiempo, de espera, de cola, de arena.
Hablamos mucho, masticamos las palabras, las planchabamos bien prolijitas por la línea antes de pensarlas para decirlas, tomabamos las palabras las servíamos en tacitas de hello kitty y las decíamos, y a veces en lo mejor de la noche estornudabamos las palabras y mojabamos toda la mesa con lo que
queríamos decir. Ella estaba linda y no se lo dije, porque no me salía, porque lo boludo no me dajaba solo. 
El pelo la hacía linda las pestañas, la boca, los
hombros y el cuello la hacían linda.
Nos fuimos de la mesa y caminamos.
Y ahí estuvimos caminando en la noche, con los elefantes blancos chiquititos a lo lejos arriba arriba en el cielo. Caminando juntos pisando las mismas baldosas, mujer y tortuga, mujer y caracol, mujer y tiempo, de espera, de cola, de arena.
Nos sentamos en la plaza y continuamos hablandonos y callandonos mucho, muchísimo, yo pensaba que era nuestro idioma, ella no.
Y se fue, y chau, y te abrazo y te beso en el cachete. Y no, en la boca besos esa noche no hubo. 

Y se fue y chau.

Los elefantes blancos chiquitos en el cielo cayeron y saltaron la cuerda, hicieron cráteres en la calle, salpicaron barro por todas partes y terminaron de romper todo lo que yo no había roto ya.

Boargame

La chica roja y el chico azul caminan por la
vereda, a una hora en la que de a ratitos se ven
naranjas. Caminan y desde los pájaros, desde las
nubes, desde los aliens se ven como dos fichitas
de un juego de mesa que avanzan las baldosas
como casilleros.
La fichita roja tiene un zapallo de mascota, la
fichita azul dos mamás. A la fichita azul el
mundo le pasa en el bolsillo, a la fichita roja el
mundo le pasa en la voz. La fichita roja de
sonrisa roja habla de lo que era. La fichita azul
de cuello azul habla de lo que podría haber sido
(parece que les encantan los pretéritos).
Las fichitas avanzan.
Tap. Tap. Tap. Tap.
Para los jugadores es el juego más aburrido del
mundo. Sienten que dan vueltas en una calesita
perpetua. Los dados siempre tiran uno. Los
jugadores se aburren, se levantan. Pero las
fichitas siguen avanzando, felices y cansadas,
cantan temas de los Beatles, las fichitas juegan
a un simulacro de soledad.

Inventario

Le hablo a Damián de cosas que me gustaría
hacer y me dijo que lo hiciera. Damián siempre
me habla, siento que no soy olvido en él.
Hablo con Flor, después de mucho tiempo, de
libros y de osos. Y hablamos sin ahorrarnos
palabras.
Fede me presta un teclado porque lo necesito.
Con él y Maca estudiamos filosofía en el pasillo,
hablamos de nosotros, estudiamos, hablamos de
Sasha Grey y seguimos estudiando. Somos Fede y
Fede. Es gracioso.
Martín me lleva otro teclado, me muestra cosas
que hace por el grupo, él me presta libros y
comics que no se si pudiera haberlos leído de
otra forma, además cada vez que abro uno tiene
el olor a su casa. No es egoísta con lo que sabe.
Ana se despide, me dice -Chau gato- y me
abraza antes de irse.
Veo a Adriana cuando salgo del trabajo. No le
pude decir nada pero verla bien me tranquiliza.
Ana me muestra fotos viejas de nosotros. Ay. Nos
vemos tan chiquitos. Sonrio y ay.
Andrea prepara un puré riquísimo.
Lourdes me invita a salir. Salimos al patio y nos
tiramos en el pasto y comemos pomelos en la
siesta. Lourdes me pone pausa.
Me dan días en el laburo para que pueda
estudiar, me dicen que descanse, que igual me
van a pagar. Que no me preocupe por eso. Me
pagan.
Una noche me quedo despierto para seguir
estudiando, duermo en la tarde noche, les aviso
a mis papás. Cuando me acuesto los escucho
que hablan en susurros y se cuentan sobre su
día mientras toman mate.
Juan Cruz me desea suerte en el recuperatorio y
me dice que me va a pasar un video de
Evangelion y Disney y me lo pasa. Es como un
perrito, pobre que me aguanta.
Mauro también me desea suerte y me dice que
me tranquilice, que la vamos a sacar. Se sienta
cerca mío.
Fellini se sube al techo. Es un gato que sabe
subir pero no aprendió a bajarse. Me subo al
techo de casa y veo mi barrio desde otro lugar.
Me siento un comic.
Lucas me pregunta como estoy. Me hace reir de
verdad. Nos acompañamos haciendo un trabajo
práctico en la noche. Lucas con sus abismos
ontológicos capilares me soporta.
Marcelo me ve y me abraza.
Andrés me habla de Flash y cantamos y todo
está bien ahí.
Ludmi Luismi me dice que la salude, yo la abrazo
y ella se deja abrazar.
Viky no tuvo un buen día y así todo me dice que
me quiere.
Maca me dice que encontro un dibujo mío entre
sus apuntes, me lo dice bajito con una cara con
sonrisa. Mira para abajo mientras lo dice, debe
ser porque estamos leyendo. Pero es lindo.