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lunes, 10 de marzo de 2014

La leyenda de la cola

Cuenta la leyenda que en el tiempo en el que El Tiempo caminaba en alpargatas por los suelos de estos lados, vivió una bella muchacha de nombre dulce, tan dulce que aquellos que lo pronunciaban se les alegraba la lengua y las abejas se amontonaban para llevarse algo del dulzor que se producía.
El Tiempo era querido por todos de la forma en que se quiere a un padre. Y eso le jugó en contra.
La muchacha de cabellos desordenados y nombre dulce caminaba cerca de las montañas buscando los espejos que se formaban en los charcos. El Tiempo la miraba a lo lejos, se le ablandaban las palabras en la boca, los ojitos le brillaban, el corazón se le escapaba, pero se quedaba quieto mirando como la muchacha se reía de verse a ella misma. Ese día de tanto mirarla, la joven sintió unos ojos que le pesaban en la espalda, se dió vuelta y pudo ver al Tiempo a lo lejos y corrió a abrazarlo. Él se alegró, el corazón ya no era corazón, era un tambor que cantaba. El Tiempo extendió los brazos y atajó a la joven y le buscó los labios y se sintió perdido, no encontraba nada. La joven lo apartó. Le explicó que ella lo quería, pero no como se quieren los novios.
A ella la hacía sentir pájaro otro hombre. Ese que no se le sabía el nombre porque era muy rápido y no se estaba quieto lo suficiente ni siquiera para decir como se llamaba. Ese que era tan rápido que a veces miraba para atrás a ver si se seguía.
El Tiempo se guardó todo menos el silencio. La muchacha le besó la mejilla y se fué sin mirar atrás.
Pasaron los soles y las lunas.
El Tiempo enojado con todos y con el mismo, desató su tristeza en aquél que era rápido como viento haciendolo esperar. Lo puso a hacer una fila para cruzar del Día a la Noche, una fila en donde primero había que ir a mesa de entrada a sacar número, después de ahí ir a las oficinas que estaban al sur para sacar permiso para ir a la Noche, depués esperar que le aprueben el permiso y después volver a sacar número.
El Tiempo se olvidó de cortar el castigo porque aún recuerda a la de dulce nombre.
Y así nació la burocracia.

jueves, 6 de marzo de 2014

Máscaras


Me siento viento
      viento en un globo
                viento que juega a ser un huracán
     dentro de un globo
                 que tiene escrito
               "Feliz Cumpleaños".